Reflexiones: Tauler – Susón

A los estados de sequedad espiritual no hay que darles importancia.

Querer luchar contra ello es como pretender cambiar el ciclo cósmico. De forma natural hay otoños, inviernos… y primaveras: todo pasa.

No hay que esperar nada cuando hacemos oración: el que espera algo es el ego.

 

La experiencia interior del silencio nos va ordenando. Nos pone en armonía. Dentro encontramos el sosiego, la calma.

Cuando hacemos silencio, no hay que hacer nada, todo se recoloca y se asienta por sí solo.

 

Durante el silencio uno recibe muchas “visitas”: ideas, conceptos, recuerdos, fantasías, etc. Son resistencias internas al silencio. Son, en el fondo, pasado y exterior.

Es muy fácil confundirnos con las visitas. Pero podemos limitarnos simplemente a verlas pues “el ojo que ve agresividad no tiene por qué estar lleno de agresividad”.

Debemos dejar que tranquilamente que se disipen las visitas, sin identificarnos con ellas.

 

Puede ocurrir que un cierto desorden se adueñe de nosotros en las horas de silencio. Esta experiencia llega a ser un tormento. Nos topamos con el caos que hay en nuestro interior.

Lo que en la vida no se ha asumido siempre nos golpea. El mundo inconsciente aparece consciente.

Pero no hay que sentirse culpables ni avergonzarse de nada, simplemente hay que mirarlo. No hay que sentir ningún apuro ni escalofrío. Y así se irá aquietando todo, y el fondo de la vida se hará presente.

See on Scoop.itVida espiritual

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s